¿Amigos con derecho? ¡Hasta cuándo!

Típico, por no querer un compromiso formal te enrollaste con tu mejor amigo y ahora aunque no lo aceptes quieres ir más allá o terminar con él… ¿Te sientes identificada?

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Llevan meses haciendo planes juntos, siempre te preguntan cuánto tiempo llevas con él, se envían mensajes a todas horas, duermen juntos casi toda la semana, te sientes súper integrada con su grupo de conocidos y… ¿aún siguen siendo amigos?. Si este es tu caso te damos unos consejos para formalizar esa relación sin que tú o él caigan en pánico por afrontar un compromiso que no es más allá que llamarse novios, porque, siendo claras como el agua, ya la relación la tenías más que conformada.

 Saca el tema

Nuevamente han quedado en su sitio favorito donde se vieron hace más de cinco meses y es el mismo sitio donde el mesonero los llama “par de tórtolos”, tras esta referencia, ambos se sonríen y se miran divertidos pues para ustedes se trata de un equívoco habitual. Pero en el fondo es probable que te preguntes, sin decirle nada a él: ¿es un amigo con derecho o un novio extraoficial? ¿será esta una relación exclusiva? ¿Es preferible que todo siga así hasta que él dé el primer paso?. Si van pasando los días y los meses y nunca te animas a sacar el tema por terror a que se rompa ese hechizo de pasión que existe entre los dos o, mucho peor, la libertad, tranquila, ten siempre presente que tienes que saber cuál es el momento indicado y haz un mapa mental de cómo concretar el noviazgo sin que se vean “afectados”. Recuerda que no siempre los hombres son los que le tienen miedo al compromiso pues si tú desde el principio aceptaste este tipo de relación, es que también le huyes a la formalidad.

Caso 1: Te da miedo a exigir

Te enamoraste pero no lo admites. Si es este tu caso, tienes que por regla inequívoca esperar que él en algún momento te asome un sentimiento más allá que el de verte y pasar noches de sexo contigo. Debes de tener siempre claro que porque tú te mueras de ganas de mudarte con él mañana mismo si te lo pidiera (claro está), no quiere decir que él también quiera hacer lo mismo. Sin embargo, temes ahuyentarle si le pides más porque tienes muy presente que él ya está acostumbrado a esta situación. Según los sexólogos expertos en el tema y también según la teoría de los espejos de Maxwell, los hombres suelen rehuir al compromiso pues es su tendencia natural y, como no tienen un reloj biológico, suelen prolongar los primeros estadios de una relación si se les deja, aunque, en el fondo, buscan una mujer que les ponga en su sitio y les haga abrir los ojos en momentos en los cuales, ellos creen tener todo controlado.

Haz la prueba, cuando al fin te decidas a hablar con él, hazlo con tacto y, ante todo, véndele la idea. Explícale que te gustaría mimarle… ¡y que no sabes qué responder cuando los que te coquetean en la oficina te invitan a salir! Utiliza la astucia femenina y el sentido del humor para que no se sienta amenazado. Si te quiere, seguro que querrá ir a más y agradecerá que hayas tenido el valor de tomar la iniciativa.

Caso 2: ¡Déjalo ya!

¿Lo último que sientes al verlo es romanticismo? ¿Te da escalofríos la idea de comprometerte con él? ¿Lo llamas cuando tu cuerpo te lo pide, pero no se lo presentarías jamás a tus padres? Entonces está claro que te estás a su lado… ¡por comodidad! Sí, lo entendemos, la compañía es agradable, y el sexo también pero, a la larga esto puede perjudicarte porque aunque no lo veas así, esta relación te impide conocer a esa pareja definitiva que de verdad quieres.

Haz la prueba: Si te dices a menudo “estoy abierta a conocer a otros, esto solo es para pasar el tiempo”, o peor aún “he salido con otros mientras estoy con él”, significa que estás en alerta por si tu hombre perfecto se cruzara en tu camino. Pero el estar ya acompañada puede hacer que tu futura pareja no se atreva a acercarse a ti, o que no le convenza el hecho de poder convertirse él también en un hombre comodín. Corta con ese amigo con derecho y date (y dale a él también) la oportunidad de encontrar una persona con la que puedan ser auténticamente felices… ¡a tiempo completo!

Caso 3: Quiero un amigo especial

Si por el contrario a todo lo anterior, estás saliendo de una relación larga y como todo ser humano necesitas sexo –sí, esto no solo le pasa al hombre, acéptalo y admítelo de una vez por todas– un amigo con derecho es tu única salida, pero para que no te enamores o te aburras, sigue estos pasos:

  • Primera lección, un pacto entre ambos: La regla de oro es que ambos deben hablar el mismo lenguaje. Es decir, sexo sin compromiso.
  • Segunda lección, nada de mimos: Nosotras después de hacer el amor liberamos una hormona llamadas oxitocina relacionada con la ternura, y ellos segregan testosterona que tiene el efecto totalmente opuesto. Así que después de una noche salvaje… ¡Acuéstate a dormir y deja las cursilerías!
  • Tercera lección, todo lo que empieza, acaba: Los amigos especiales solo deben durar un corto plazo de tiempo. Breve pero intenso pues con el tiempo, los sentimientos pueden empezar a florecer.

¡El juego terminó!

El mayor riesgo que puedes correr con este tipo de relaciones es cuando uno se enamora del otro. En este momento pueden ocurrir varias cosas. En primer lugar puede pasar que tú quieres algo más… pero él no. Llegado a este punto es momento de dar por terminada esta “amistad”. Y en segundo lugar, que él quiere algo más… pero tú no. Cuando eres tú quien lo tiene claro, ponte en su lugar. Sobretodo se sincera y no juegues con él. La mejor opción es dar por terminado el juego.

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